El Yape sigue llegando a tu celular, como siempre. PagoCheck lo repite al instante en el celular de quien atiende y lo dice en voz alta: «Yape, Luis, 70 soles». Sin pedirte el teléfono.
Pruébalo gratis. Se instala en el Android que ya recibe tus cobros.
Ya te yapeé, casero. Setenta soles.
Y le enseña una pantalla a tu trabajador. Una captura se edita en diez segundos.
Jefe, ¿le llegó un Yape de setenta?
Una llamada por cada cobro. Tú en el mercado, con las bolsas en la mano, revisando el celular.
La captura era falsa.
Confió nomás, entregó la bolsa, y los setenta soles se fueron por la puerta.
Tu trabajador no puede confirmar solo. Y tú no puedes hacer tus cosas tranquilo.
El cobro aparece en su celular al instante, con nombre y monto, y suena en voz alta aunque tenga la pantalla apagada. «Listo, señor, ya llegó.»
Todo lo que entró hoy, en tu celular o en la computadora. En el mercado, en la casa o de viaje: ya no eres el único que ve los pagos.
Si el aviso no está en PagoCheck, no entró. Así de simple para tu trabajador y así de tranquilo para ti.
No hay QR nuevo ni cuenta nueva. Sigues cobrando igual que ayer, y se configura entre teléfonos, sin computadora.
No, y ese es justamente el punto. Tu teléfono se queda contigo. Tu trabajador entra con su propio celular y ve los pagos, nada más.
Sí, con el Plin de Interbank, además de Yape. Los de BBVA y Scotiabank están en camino y no los daremos por listos hasta probarlos con avisos reales.
El celular que recibe los cobros tiene que ser Android: iPhone no deja que una app lea los avisos de otra. Los celulares que solo miran pueden ser cualquiera.
La app guarda los pagos en el celular y los envía cuando vuelve la señal. Está probado contra nueve minutos de servidor caído sin perder ninguno.
Le quitas el acceso y deja de ver el negocio en ese momento. No hay forma de que lo recupere sin que tú lo autorices de nuevo.
Instálalo hoy. El próximo Yape ya suena en el celular de tu trabajador.